¿Cómo escriben los autores? - Sergio Blanco y "Cuando pases sobre mi tumba"

Muchos escritores acostumbran a escribir siguiendo sus propios "ritos". Mientras que unos se aferran a su taza de café con hielo, y otros a una sucesión interminable de cigarrillos, otros encienden varillas de incienso o afirman escribir sus mejores páginas nada más despertarse, a las 6 de la mañana.  

Yo, que tengo un despertar que es para emitirlo en National Geographic por lo ininteligible de mi lenguaje y la calidad de mis gruñidos guturales, me fascino al descubrir que hay personas que nada más levantarse ya son funcionales. Estoy pensando en Sergio Blanco, el dramaturgo francouruguayo, que estuvo dos meses despertándose a las cuatro de la mañana para escribir su obra Cuando pases sobre mi tumba

Pero la cosa no termina aquí. Nos contaba Sergio Blanco, en un encuentro que tuvo lugar en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD) en la "antigua normalidad", que el motivo por el que se levantaba tan temprano era para poder elaborar la tinta con la que escribiría el texto: Sangre.

La forma en la que escribes una obra condiciona más de lo que piensas.


En un primer momento, el autor se planteó escribir la obra - Cuyo tema central es la necrofilia - con su propia sangre, pero le fue muy complicado. Aunque había conseguido la autorización del Ministerio de Salud para que el Estado le sacase sangre todos los días, necesitaría mucha cantidad. El médico le advirtió de que correría bastantes riesgos si lo hacía. Por suerte el dramaturgo encontró una alternativa: 

Comprar un toro y hacer que le enviasen su sangre en polvo.

Cada mañana, Sergio Blanco se despertaba a las cuatro para escribir. Tenía que hacerlo antes de que saliera el sol. Había aprendido que la sangre fluía más rápido con la temperatura y humedad de la mañana, pero que al amanecer empezaba a coagularse. Diluía la sangre en polvo en agua. Imagino que ya habría hecho el cálculo de cuánta necesitaba en cada jornada de escritura, para no malgastarla. Después, cargaba una de sus varias plumas con la sangre. El papel tampoco era uno cualquiera: El dramaturgo escribió su obra sobre el papel que abastecía a la casa de los Médici, importado desde Florencia. 

Tinta, pluma y papel. 


Imagina recuperar, en un ejercicio de arqueología experimental, la forma de escribir obras de los autores del Siglo de Oro. Con la lenta velocidad de una pluma, enfrentándote a la incapacidad de pulsar "retroceder" para borrar. Tener que tachar. Y que las gotas de tinta manchen tus hojas por accidente. La velocidad y el cuidado caligráfico a la hora de escribir, alteran tu forma de crear y de pensar.

Para finalizar este primer - confío - artículo sobre "¿Cómo escriben los autores?", me quedo con este fragmento, extraído de Revista Pausa, en el que Sergio Blanco habla de la escritura como fin de la escritura:   

"Es muy interesante, al final, que la escritura no es la escritura sino todo ese proceso de fabulación. La escritura mata la escritura. Cuando uno escribe está matando lo que escribe. La escritura es un proceso. Cuando uno empieza a escribir, mataste. 

El proceso está acá, cuando uno empieza a decir. Yo hoy me voy a Murcia a las cinco y me voy a poner a escribir entre las seis y las ocho de la noche. Y ya estoy escribiendo. Mientras estoy acá ya estoy escribiendo. Pero cuando me ponga a escribirlo en el tren, esa escritura matará la escritura, que es esto que está pasando ahora en mi cabeza."



FUENTES

https://www.revistapausa.cat/ser-y-no-ser-al-mismo-tiempo-xerrada-amb-sergio-blanco/

https://www.efe.com/efe/america/cultura/el-dramaturgo-sergio-blanco-diluye-la-sangre-con-tinta-para-hablar-de-necrofilia/20000009-4038284

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